Controlar el colesterol es importante, pero no siempre cuenta toda la historia del riesgo cardiovascular. La genética, la distribución de la grasa abdominal, la presión arterial y el estado metabólico pueden modificar de forma importante el escenario de cada persona.

Dato clave: las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo. La Organización Mundial de la Salud estima que causaron 19,8 millones de muertes en 2022, cerca del 32 % de todas las muertes mundiales; el 85 % correspondió a infarto o accidente cerebrovascular.
El colesterol importa, pero no actúa solo
Cuando hablamos de prevención cardiovascular, con frecuencia toda la conversación se concentra en el colesterol LDL. Es una variable fundamental y no debe ignorarse. Sin embargo, una valoración verdaderamente preventiva también debe considerar el contexto en el que ese colesterol circula:
- Presión arterial y tabaquismo.
- Glucosa, insulina y resistencia a la insulina.
- Triglicéridos, ApoB y lipoproteína(a).
- Relación cintura/cadera y grasa visceral.
- Inflamación, sueño, actividad física y antecedentes familiares.
Esto no significa que todas las personas necesiten todos los exámenes. Significa que el riesgo debe interpretarse de manera individual, según la edad, los síntomas, los antecedentes y los hallazgos clínicos.
Lipoproteína(a): un factor heredado que puede pasar inadvertido
La lipoproteína(a), o Lp(a), es una partícula similar al LDL. Su concentración está determinada principalmente por la genética y suele permanecer relativamente estable durante la vida. Por eso una persona puede llevar hábitos saludables y, aun así, presentar una Lp(a) elevada.
El consenso de la European Atherosclerosis Society recomienda medirla al menos una vez en la vida adulta. No se interpreta como un interruptor de “riesgo” o “no riesgo”: su relación con la enfermedad cardiovascular es continua y el impacto absoluto depende del riesgo basal de cada persona.
En datos del UK Biobank incluidos en ese consenso, frente a una Lp(a) de 7 mg/dL, el riesgo relativo estimado fue aproximadamente 1,40 veces mayor a 50 mg/dL, 1,95 veces a 100 mg/dL y 2,72 veces a 150 mg/dL. Estas cifras no equivalen al riesgo absoluto individual: una misma Lp(a) puede tener consecuencias distintas según la edad, la presión arterial, el tabaquismo, la diabetes y el resto del perfil lipídico.
¿Qué encontró el estudio MESA de 2025?
Un estudio publicado en 2025 analizó a 4.652 participantes del Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis (MESA), seguidos durante una mediana de 17,4 años. Los investigadores estudiaron si la relación cintura/cadera modificaba la asociación entre Lp(a) y eventos cardiovasculares.
El grupo con Lp(a) elevada —50 mg/dL o más— y relación cintura/cadera en el percentil 90 o superior presentó más del doble de riesgo de eventos cardiovasculares frente al grupo de referencia: HR 2,34; intervalo de confianza del 95 %, 1,61–3,40.

En cambio, la asociación entre Lp(a) elevada y eventos fue menor y no estadísticamente significativa entre quienes tenían una relación cintura/cadera más baja. Este resultado es importante, pero debe interpretarse con cautela: es un estudio observacional. No demuestra que reducir la cintura “desactive” el riesgo genético ni reemplaza el manejo de los demás factores.
No podemos cambiar la genética heredada, pero sí podemos identificarla y actuar sobre el entorno metabólico en el que se expresa.
¿Dónde entran la insulina y la grasa visceral?
El estudio MESA no midió directamente la insulina ni permite concluir que la resistencia a la insulina explique sus resultados. Sin embargo, una relación cintura/cadera elevada puede acompañarse de mayor adiposidad visceral, hígado graso, inflamación y alteraciones en el metabolismo de la glucosa.
Una revisión sistemática y metaanálisis de 38 estudios y 215.878 participantes encontró que valores altos de HOMA-IR se asociaron con mayor riesgo de eventos cardiovasculares mayores no fatales (HR 1,46) y de hipertensión (HR 1,35). La evidencia fue observacional y heterogénea, por lo que HOMA-IR debe interpretarse como parte de la historia clínica, no como un diagnóstico aislado.
Si quieres profundizar en este componente, puedes leer también Glucosa elevada y diabetes tipo 2 y Sobrepeso y obesidad: abordaje integral.
Cómo medir la relación cintura/cadera en casa
Necesitas una cinta métrica flexible. Haz ambas mediciones de pie, con la cinta horizontal y sin comprimir la piel:
- Cintura: mide el punto medio entre la última costilla palpable y la parte superior del hueso de la cadera, después de una espiración normal.
- Cadera: rodea la zona más ancha de los glúteos.
- Calcula: cintura ÷ cadera, usando la misma unidad en ambas medidas.

La relación cintura/cadera es una herramienta sencilla, pero no sustituye una evaluación completa.
¿Qué puede aportar la impedanciometría?
En consulta utilizo la impedanciometría o bioimpedancia como una herramienta rápida y no invasiva para estimar el porcentaje de grasa corporal, la masa muscular, el agua corporal y, según el equipo, un indicador de grasa visceral. Así puedo ampliar la valoración más allá del peso y del índice de masa corporal.
Según tu perfil, realizo una valoración cardiometabólica personalizada e interpreto estos datos junto con tu historia clínica, antecedentes y otros hallazgos. La medición permite establecer un punto de partida y comparar la evolución del tratamiento. Para que los controles sean útiles, conviene realizarlos en condiciones similares de hidratación, alimentación, ejercicio y horario.
Medición e interpretación personalizada en Bogotá.
¿Qué incluyo en una valoración cardiometabólica personalizada?
Según tu perfil, realizo una valoración cardiometabólica que puede integrar:
- Presión arterial y antecedentes personales y familiares.
- Colesterol LDL y no-HDL, triglicéridos, ApoB y Lp(a).
- Glucosa, hemoglobina glicosilada e insulina en ayunas cuando esté indicado.
- Relación cintura/cadera y análisis de composición corporal.
- Actividad física, alimentación, sueño, estrés y exposición al tabaco.
Si encuentro una Lp(a) elevada, mi objetivo no es generar alarma. Como sus niveles están ligados principalmente a la genética y cambian poco con el estilo de vida, el abordaje se enfoca en reconocer el riesgo y controlar con mayor precisión los factores modificables. Las decisiones farmacológicas y la necesidad de valoración por cardiología dependen del riesgo global.
Una consulta preventiva puede ayudarte a interpretar colesterol, Lp(a), insulina, presión arterial, cintura/cadera y composición corporal como un conjunto, para diseñar un plan personalizado y sostenible.
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“Prevenir no es perseguir un número: es comprender el sistema completo.”
Referencias
- World Health Organization. Cardiovascular diseases (CVDs). Actualización del 31 de julio de 2025. Consultar fuente.
- Ahmad MI, et al. Waist to hip ratio modifies the cardiovascular risk of lipoprotein(a): Insights from MESA. Prog Cardiovasc Dis. 2025;89:5-12. doi:10.1016/j.pcad.2025.03.001. PubMed.
- Kronenberg F, et al. Lipoprotein(a) in atherosclerotic cardiovascular disease and aortic stenosis: a European Atherosclerosis Society consensus statement. Eur Heart J. 2022;43:3925-3946. PubMed.
- Association between homeostatic model assessment of insulin resistance and cardiovascular events: a systematic review and meta-analysis. PubMed.
- World Health Organization. Waist circumference and waist-hip ratio: report of a WHO expert consultation. Consultar documento.
Aviso: este contenido es educativo y no sustituye una consulta médica, un diagnóstico ni un tratamiento individual.
