La grasa visceral, el metabolismo y las señales hormonales están conectados. Entender esa relación puede ayudar a explicar algunos cambios en la energía, la libido y la composición corporal.

¿Y si la testosterona no fuera solo un asunto testicular?
Cuando un hombre nota menos energía, menor deseo sexual o dificultad para conservar masa muscular, es comprensible que piense primero en los testículos. Pero la producción y disponibilidad de testosterona también dependen de señales que involucran al cerebro, la hipófisis, el hígado, el tejido adiposo y el estado metabólico.
Por eso, ante una posible alteración hormonal, yo no me quedo únicamente con una cifra. Busco entender cómo se relacionan los síntomas, la composición corporal y el contexto clínico de cada persona.
Una testosterona baja puede ser una señal que merece contexto, no una explicación completa por sí sola.
La grasa visceral también participa en la comunicación hormonal
El tejido adiposo es activo: produce señales metabólicas e inflamatorias y participa en la transformación de algunas hormonas. Una de las enzimas presentes en el tejido adiposo es la aromatasa, que convierte parte de los andrógenos en estrógenos. Cuando aumenta la adiposidad, esta vía puede cobrar mayor relevancia. Sin embargo, no todos los hombres con exceso de grasa tienen estradiol elevado y la aromatización no explica por sí sola todos los casos de testosterona baja.
La resistencia a la insulina también puede reducir la SHBG, una proteína producida principalmente en el hígado que transporta hormonas en la sangre. Cuando la SHBG disminuye, puede bajar la testosterona total aunque la testosterona libre no necesariamente esté baja. En algunos casos, especialmente cuando las alteraciones metabólicas son más marcadas, también puede verse afectada la regulación hormonal entre el cerebro, la hipófisis y los testículos.
La investigación relaciona la obesidad con niveles más bajos de testosterona, pero los mecanismos son diversos. La aromatasa es una pieza posible del proceso, junto con la resistencia a la insulina, la SHBG y la regulación del eje hormonal.
Una relación de ida y vuelta
La relación entre adiposidad abdominal y testosterona puede ser bidireccional. El exceso de grasa puede acompañarse de resistencia a la insulina, inflamación y cambios en las señales hormonales. A su vez, una deficiencia confirmada de testosterona puede asociarse con menor masa muscular y cambios desfavorables en la composición corporal. Así puede formarse un círculo que no se resuelve interpretando una sola hormona o enfocándose en un solo órgano.
¿Qué síntomas merecen una evaluación?
- Disminución del deseo sexual o de las erecciones espontáneas.
- Menor energía o sensación persistente de cansancio.
- Pérdida de fuerza o dificultad para mantener la masa muscular.
- Aumento de grasa abdominal o cambios en la composición corporal.
- Cambios en el ánimo, el sueño o el rendimiento físico.
Estos síntomas pueden tener varias causas. No confirman por sí solos una deficiencia de testosterona. El diagnóstico requiere síntomas compatibles y niveles bajos confirmados de manera consistente; la evaluación clínica permite distinguir causas testiculares de causas secundarias.

¿Cómo abordo la salud hormonal masculina?
1. Historia clínica y síntomas
Reviso el inicio y evolución de los cambios, antecedentes, medicamentos, sueño, actividad física, alimentación, consumo de alcohol y otros factores relevantes.
2. Composición corporal y salud metabólica
Valoro medidas como el perímetro abdominal y, cuando está indicado, la composición corporal por impedanciometría. Puedo revisar masa muscular, porcentaje de grasa y estimación de grasa visceral, relacionándolos con antecedentes y otros indicadores metabólicos.
La impedanciometría aporta información útil para el seguimiento, pero sus resultados son estimaciones. En el InBody 370S, por ejemplo, el nivel de grasa visceral se informa como un índice del equipo, no como una medición directa de superficie grasa. Lo interpreto junto con la historia clínica y la evolución, no como un diagnóstico hormonal.
Conoce la valoración de composición corporal por impedanciometría.
3. Evaluación hormonal con contexto
Cuando los síntomas y la historia lo justifican, interpreto los análisis hormonales considerando cómo se midieron y qué otras variables pueden influir. Las guías clínicas recomiendan confirmar niveles bajos y evaluar LH y FSH para orientar si el origen es testicular o secundario.
4. Plan personalizado y seguimiento
El tratamiento se define según los hallazgos y los objetivos de cada persona. Puede incluir alimentación, actividad física y fuerza, hábitos de sueño, seguimiento de indicadores metabólicos y otras intervenciones médicas cuando están justificadas.
La pérdida de peso en hombres con obesidad se ha asociado con aumentos de testosterona en estudios y metaanálisis, aunque la respuesta varía según cada persona y la intervención utilizada. Esto no significa que bajar de peso sea la única solución ni que sustituya la investigación de otras causas.
No busco corregir una cifra aislada. Busco comprender qué puede estar influyendo en ella y construir un plan que tenga sentido para la persona que tengo delante.
Una valoración integral puede abrir mejores preguntas
Si has notado cambios en tu energía, libido, fuerza o composición corporal, te invito a revisar tu salud hormonal y metabólica de forma individualizada. Medir es un primer paso; integrar los datos y seguir su evolución ayuda a tomar decisiones con mayor contexto.
Te invito a conocer mi servicio de composición corporal y a solicitar una valoración médica integral desde la página de contacto.
Dr. Sergio Granados
Medicina Alternativa • Integrativa • Funcional
@drsergiogranados · drsergiogranados.com
Créditos fotográficos: B Y G y Lobacheva Ina / Unsplash.
Referencias
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- Dhindsa S, et al. Male obesity-related secondary hypogonadism: pathophysiology, clinical implications and management. 2019. PMID: 31616498.
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- Bhasin S, et al. Testosterone Therapy in Men With Hypogonadism: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline. 2018. PMID: 29562364.
- Friedl KE, Potter AW. Low testosterone is a phenotype of visceral adiposity. J Endocr Soc. 2026. PMID: 42482952. Estudio transversal; muestra asociación, no demuestra causalidad.
